LA CONTROVERTIDA HISTORIA DE JOHN DELOREAN

DeLorean_DMC-12_with_doors_open

Años setenta, coches deportivos con puertas “ala de gaviota” y cocaína…¿qué más se puede pedir a una historia sobre coches raros?

Si estáis leyendo estas líneas lo más probable es que tengáis al menos una ligera idea sobre lo que es un DeLorean. Si no es así, bueno, pues si visteis alguna de las películas de “Regreso al Futuro”, la máquina del tiempo estaba hecha con la base de uno de estos coches. Sí, ese deportivo raro color plata con puertas que se abrían como la de los primeros Mercedes SL existía de verdad, aunque no durante mucho tiempo.

El coche fue creado por John Zachary DeLorean, uno de los mejores ingenieros que ha tenido General Motors, ¿y qué mejor sueño puede tener un ingeniero que hacer su propio coche? Lástima que el sueño se transformó en pesadilla rápidamente.

DeLorean-DMC-12_1517959i

Sí, sonríe ahora, porque luego…

John DeLorean, nació en 1925, hijo de una familia de emigrantes rumanos establecidos en Detroit. A pesar de que sus orígenes eran bastante humildes, el tío tenía talento para aspectos tan diferentes como la mecánica y los negocios, y se sacó un título en ingeniería y un MBA por la Universidad de Michigan.

Posteriormente a su graduación se inició en el mundo del automóvil trabajando en Packard en 1957, pero fue su incorporación en GM, concretamente en Pontiac, cuando su carrera empezó a despegar de verdad. Allí tenía los medios con los que podía desarrollar su ingenio, que resultó en docenas de ideas patentadas por la marca. Además, en una época en la que la palabra “marketing” apenas tenía significado, DeLorean sabía que el éxito radicaba en dar al cliente lo que quería, o mejor dicho, lo que éste creía que quería. Con solo 35 años ya era ingeniero jefe de Pontiac.

Estamos en 1964 y a DeLorean se le ocurre coger el modelo medio de la gama Pontiac, el Tempest, que era una especie de Ford Sierra por decir algo: un buen coche familiar pero algo soso, y le mete el motor más grande que podía: un V8 de 389 pulgadas cúbicas de cilindrada, llamando a este modelo GTO e iniciando la mítica época de los “muscle cars” americanos (¿os suena el Sierra Cosworth?). Además del tremendo éxito de ventas, el GTO transforma la imagen algo anticuada de Pontiac. El resultado: DeLorean, en 1965 y con 40 años de edad, ya era el jefe de Pontiac y el jefe de división de GM más joven.

1965_pontiac_gto_pic11

El GTO, un coche de la época cuando los coches eran coches y los hombres eran hombres

No sería el GTO el único éxito de DeLorean: poco después llegaron el Firebird y el Grand Prix, otros coches con aire deportivo que gustaron mucho al público americano. Llegado a este punto ya no era solo un ingeniero, sino que era el ejecutivo estrella de GM, que frecuentemente ejercía el papel de relaciones públicas del grupo y muy popular gracias a su imagen “rebelde”, vistiendo ropa informal y llevando el pelo largo. Gracias a sus éxitos y a la cualidad de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, DeLorean era ascendido una y otra vez…a veces casi sin intentarlo…en 1969 pasó a encabezar Chevrolet, la marca más importante de GM.

A estas alturas su imagen inconformista no estaba tan bien valorada entre los ejecutivos del grupo. En la enrarecida atmósfera de la planta 14 del edificio de GM en Detroit la extrovertida personalidad de DeLorean chocaba a menudo con sus carcamales superiores. Pero a pesar de que el ambiente no era tan ideal como en Pontiac, su carrera no dejó de progresar: en 1972, con 47 años, fue nombrado vicepresidente de GM (el más joven hasta ahora en la historia de la compañía) y su promoción a presidente del enorme grupo parecía inevitable.

Pero la imagen rebelde de DeLorean no era solo fachada. Algo más progre se estaba cociendo en su cabeza, y de pronto empezó a seguir y encabezar movimientos a favor de los derechos de los consumidores, ecologistas, conservacionistas…, vamos, justo lo contrario que su empresa apoyaba. Y en 1973 inesperadamente dejó GM; su intención era dedicarse a labores sociales y de ayuda a los más necesitados, pasando a presidir la “National Alliance of Businessmen”, una organización benéfica fundada por el ex-presidente de EE.UU Lyndon Johnson, para ayudar a los desempleados. “John DeLorean despide a GM”, decían los periódicos.

En realidad DeLorean no tenía intención de abandonar el mundo del automóvil, simplemente planeaba otras cosas. Fundó su propia compañía, DeLorean Motors Corporation (DMC), a finales de 1975 para fabricar lo que los americanos llamaban un “personal sports car”, es decir, un coche deportivo de capricho. Él consideraba además que sería un coche “ético”, destinado a durar muchos años gracias a su carrocería de acero inoxidable, llevaría un motor relativamente económico y fácil de mantener, y sería muy seguro en caso de accidente. La carrocería era obra de Giorgio Giugiaro, que en aquella época parecía que no se tomaba un solo día de vacaciones, y el desarrollo del coche comenzó en Estados Unidos bajo la dirección de William Collins, anterior ingeniero jefe de Pontiac. Pero los primeros prototipos eran tan desastrosos y los retrasos empezaron a acumularse de tal forma que finalmente se encomendó esta tarea a Lotus, que en año y medio debía transformar los planos en algo que pudiera fabricarse en serie. Colin Chapman quiso aprovechar la experiencia en el diseño del Esprit para el chasis y las suspensiones, y para disgusto de DeLorean, atenuó muchas de las características que éste pensaba incorporar a su coche, como el motor Wankel en posición central o la construcción del chasis con materiales compuestos. Hubo que hacer tantas modificaciones al diseño base que Lotus necesitó bastante más tiempo del previsto, pero oye, al menos las puertas “alas de gaviota” sobrevivieron… El motor, instalado además en posición trasera, fue el PRV6 empleado en los Renault 30, Peugeot 604 y Volvo 264, que rendía 150 CV, bastante menos de los 200 pensados inicialmente. El resultado fue el DMC-12.

John-Zachary-DeLorean-22

El DMC-12 junto al mar. Total, como no se oxida…

A la hora de obtener dinero para diseñar y desarrollar el coche no hubo excesivos problemas. La popularidad y reputación de DeLorean era tan alta que, sin tener nada remotamente tangible que vender, consiguió en Estados Unidos más de 300 distribuidores de su futuro coche deportivo, todos adelantando dinero de su bolsillo a DMC. Y después de dos años dando vueltas por el mundo buscando un lugar donde fabricar el DMC-12, logró que el gobierno inglés le prestara 54 millones de libras para construir una ultramoderna factoría nada menos que en el Ulster, Irlanda del Norte, una zona muy deprimida con una tasa de paro cercano al 30% y enfrentamientos diarios entre católicos y protestantes. No era la zona más propicia para hacer un coche deportivo moderno teniendo en cuenta la baja cualificación de muchos de los trabajadores, pero con ese dinerito que daba el gobierno de la Thatcher, ¿cómo negarse? Los planes eran nada menos que fabricar 30.000 unidades al año, y a finales de 1980 la fábrica estaba lista para empezar a producir los DMC-12.

25017140020_large

La fábrica de Dummurry, en el Ulster, durante los pocos meses que estuvo abierta

Tenemos el coche más o menos hecho, la parte económica resuelta gracias a papá Estado, y en 1981, después de tantos retrasos que el coche necesitó un restyling durante su periodo de gestación, por fin el DMC-12 sale al mercado. Desgraciadamente la gran expectación levantada no se correspondió con la realidad. El DMC-12 era lentorro gracias a los exiguos 130 CV que daba el PRV6 en especificaciones USA, el comportamiento en carretera no muy deportivo, la calidad de acabado mediocre y el precio bastante alto. ¿Qué significaba el “12” del nombre DMC-12? pues que el precio inicial de venta, allá en los años ´70, iba a ser de 12.000 dólares. Pero en 1981, en el momento de su lanzamiento, el precio fue de 25.000. Más caro que un Corvette, que era más rápido con diferencia. Las ventas fueron bastante boyantes al principio, pero en cuanto se corrió la voz sobre el mal acabado (las puertas eran muy propensas a dejar al conductor atrapado) y las escasas prestaciones (de 0 a 100 km/h. en 10 segundos), empezaron a descender.

???????????????????????????????

El interior del DMC-12 no estaba mal, tenía bastante parecido con el del Lotus Esprit.

DeLorean se estaba quedando sin dinero para mantener la empresa y poder seguir desarrollando el DMC-12 (e incluso la berlina de 4 puertas “ala de gaviota” que estaba proyectando) y comenzó a desesperarse cuando la Thatcher empezó a preguntarle donde había tirado aquellos 54 millones de libras. Así que comenzó a buscar otras fuentes de financiación…

DeLorean se aproximó a un grupo de inversores que le proponían un buen negocio, que resultó no ser otra cosa que traficar con cocaína. El problema es que la reunión con los “inversores” fue grabada por el FBI, y DeLorean se vio envuelto en una trama montada para detener a dichos inversores, en la que no tenía parte, ni salida. Estando realmente implicado o no, DeLorean fue detenido a finales de 1982 por tráfico de drogas, si bien salió relativamente bien parado después de ser declarado “no culpable” en el juicio correspondiente celebrado en 1984. De todas formas no iba a ser su único dolor de cabeza: El gobierno inglés descubrió que DeLorean había desviado parte del dinero del gobierno a cuentas personales y algunos directivos de Lotus, como Fred Bushell, estuvieron implicados. Muy probablemente el propio Colin Chapman, si no hubiera fallecido en 1982, hubiera ido a la cárcel, como Bushell. Cuántos secretos se habrá llevado a la tumba.

csad1x1

Pues este es uno de esos 99 “businesses”, me temo…

A finales de 1982 la compañía entró en bancarrota y el DMC-12 dejó de fabricarse tras apenas 8500 unidades. A esas alturas la calidad de fabricación era bastante buena, tras el perfeccionamiento de la mano de obra, pero el daño producido en la reputación de la empresa era demasiado grande. Hay teorías conspiratorias acerca de que el gobierno británico cerró el grifo de dinero DeLorean por mandato de GM, que quería hundir a su antiguo empleado. Pero eso es como todo. Al menos el coche vivió su momento de gloria con la saga “Regreso al Futuro”, el mayor momento de gloria del coche.

delorean-back-future-1024x675

“Doc, ¿cómo se te ha ocurrido comprar un DMC-12? si con esa mierda de PRV6 esto no pasará nunca de 140 km/h…”

John DeLorean falleció de un infarto en Marzo de 2005 a los 80 años, en bancarrota, con sus propiedades embargadas, su reputación por los suelos, dejando viuda a su cuarta esposa…si su vida hubiera acabado a principios de los años setenta se recordaría como uno de los mejores ingenieros automovilísticos, pero desgraciadamente su legado está marcado por la turbulenta historia de un curioso coche deportivo de acero inoxidable fabricado en Irlanda del Norte. Y después de esta historia tan distraída, ¿para cuando una película basada en ella? George Clooney se parece un poco a John DeLorean…

ltd1x1

No, si la intención era buena…

Anuncios

4 pensamientos en “LA CONTROVERTIDA HISTORIA DE JOHN DELOREAN

  1. Álvaro

    Estupendo artículo. Como bien dices, si hubiese muerto en los 70 sería considerado el Steve Jobs del automóvil, pero no pudo ser…

    Respecto a lo de hacer una película, y dado que Hal Holbrook ya está mayor para interpertar a DeLorean, miedo me da cuando Hollywood se mete en algo de esto. Hace poco pude ver por fin “Rush” y aunque está muy bien hecha, hay algunas partes de la historia en la que el guionista le pegó fuerte y flojo al vodka con naranja, porque vaya idas de olla que meten en la historia. La única oportunidad de que saliera algo potable sería que la hiciese algún director famoso (o sea, con muchos contactos) que “alamisavé” fuese fan de estos coches, como le pasó a Coppola con “Tucker”.

    Bueno, soñar es gratis.

    Me gusta

    Responder
  2. b234r Autor de la entrada

    Gracias Álvaro. DeLorean era un magnífico ingeniero en GM pero al final únicamente se le recuerda por el fiasco de DMC.
    Ví “Rush” el año pasado y no está mal. Lástima que, como buena peli de Hollywood, se inventan una rivalidad extrema entre Hunt y Lauda, cuando la verdad es que ambos se llevaban bastante bien. Por lo visto era imposible que te cayera mal Hunt…
    “Tucker” también tendría sus exageraciones, pero se notaba que estaba hecha con bastante cariño hacia el personaje de Preston Tucker. Algo así hace falta con la peli sobre DeLorean.
    Un saludo..

    Me gusta

    Responder
  3. CARLOS

    Delorean es un icono se recuerda mas lo malo pero lo bueno no, aunque su auto ahora es un clasico hermoso y tiene infinidad de clubes de fans en todo el mundo¡¡¡.

    Me gusta

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s