PORSCHE 968 CLUB SPORT (1993-1995)

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LA SORPRESA DE PORSCHE

El 968 era un refrito del 944, que a su vez era un refrito del 924…no parece una base muy prometedora, pero el Club Sport acabó siendo uno de los mejores deportivos de los años noventa.

Estamos en 1993, y aunque nos pueda parecer mentira hoy día viendo tantos Panameras y Cayennes, Porsche las estaba pasando canutas. Su gama de modelos consistía en el 968, basado en el 944, basado a su vez en el 924, lanzado al mercado en 1976 (y siendo un diseño pensando originalmente para Volkswagen); el 911/964, que era una evolución más del original de 1963; y el 928, que estaba ya viendo venir de lejos a la pelona, tras estar en venta desde 1977. En resumidas cuentas, no se le podía acusar a Porsche de ser excesivamente novedosa en sus coches, y si bien esta política de estar continuamente afinando una gama bastante añeja le había servido durante muchos años, los tiempos cambian: la nueva generación de deportivos japoneses de principios de los años ´90 (NSX, 300 ZX, RX-7, Supra, 3000 GT), con tecnología punta y una relación valor- precio muy buena, le estaba comiendo la tostá a los alemanes y demostraba que esa forma de hacer las cosas ya no valía. Tampoco es que la recesión de primeros de los ´90 ayudase mucho a Porsche, ni tampoco lo hacía la falta de eficiencia de la empresa, que la obligaría a implementar un plan de lean thinking a la japonesa y de paso echar a la calle a la tercera parte de la plantilla. La marca estaba con el agua al cuello y parecía que gran parte de los aficionados se habían desenamorado del escudito ese del frontal que tienen los coches éstos.

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El 944, con esa imagen de 924 petao, era más elegante que el nuevo 968, al menos a mis ojos

El 968 era el Porsche más reciente, presentado en el Salón de Frankfurt de 1991, y aunque las críticas de la prensa y los aficionados no eran malas en absoluto pues el 944 ya era un muy buen coche, no parecía de recibo que en un momento de tanta novedad japo la mítica marca volviera a sacar otro refrito, otro coche que daba la sensación de haberlo visto hace tiempo. Además estéticamente el diseño de Harm Lagaay empeoraba al 944 con un frontal que quería asemejarse al 928 sin demasiado éxito y una trasera pesada con unos pilotos traseros no muy bonitos; conservaba un motor de solo cuatro cilindros cuando la norma en ese tipo de deportivos era uno de al menos seis; el interior era básicamente el del 944, simple y poco acogedor a pesar de su calidad de terminación; el nivel de equipamiento estaba bastante por debajo del de esos japos; y los precios seguían siendo “estilo Porsche”. La cosa estaba mu malamente para la marca. El 968 no tuvo lo que se dice una salida lanzada, más bien se caló en la parrilla de salida, con unas ventas decepcionantes.

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El frontal quería asemejarse al del 928, y no es que fuera el mejor modelo al que parecerse

Sin embargo, en uno de esos raros momentos de brillantez que tuvo Porsche en esos años, a alguien se le ocurrió sacar una versión del 968 “aligerada”: El 968 Club Sport (CS). Manteniendo el motor de cuatro cilindros, tres litros y 240 CV con distribución variable Variocam y la caja de cambios de seis velocidades del 968 normal, Porsche desmonta y manda al punto limpio el asiento trasero, los elevalunas y espejos eléctricos, el climatizador, gran parte del aislamiento acústico… para reducir aún más el peso, los asientos delanteros fueron sustituidos por unos Recaro de fibra de vidrio más ligeros, no muy cómodos por lo visto. La suspensión deportiva, que era opcional en el 968 convencional, pasaba a ser de serie en el CS, con muelles rebajados, y las llantas eran unas estilo Turbo Cup de 17” pintadas en el color de la carrocería. Multitud de detalles: batería de menor amperaje, alternador más pequeño, altavoces traseros y limpia luneta trasero anulados (quizás aquí se pasaron un poco)…y si eso se quedaba corto, el comprador podía optar por el pack M030: discos de freno taladrados, amortiguadores, muelles y barras estabilizadoras ajustables, y diferencial autoblocante. El coche bajó de peso en unos 50 kilogramos “oficiales” (aunque hay que tener en cuenta que la mayoría de los 968 normales se vendían con muchos extras y eran en consecuencia bastante más pesados). No parecen muchos, pero imaginemos el efecto de quitar unos cuantos sacos de patatas repartidos por el coche. Por cierto que el aligeramiento llegó a otro punto: el precio. A finales de 1993, un 968 CS costaba en España unos 6.700.000 pesetas, sin aire acondicionado, eso sí (eso son 390.000 pesetas más), con colores a elegir entre blanco, negro, amarillo, rojo o mi favorito, el “Maritime Blue” (mucha gente dice que es feo). No era barato precisamente, pero teniendo en cuenta que el 968 normal costaba 8.400.000 pesetas, de pronto el CS parecía un chollo. Además, ¿de verdad hace falta que la ventana nos la baje un motorcito eléctrico?

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Un Club Sport en Maritime Blue, aunque con llantas en gris plata (opción). Qué chulo

Pero el principal atractivo del CS no era el precio, sino que era más divertido de conducir que el 968 de serie. La rebaja de peso afinaba la respuesta del coche y lo hacía más ágil, y la suspensión deportiva más rígida lo hacía más eficaz y estable en curva. Daba la sensación además de ser un coche deportivo más puro, gracias a la eliminación de esos filtros y aislamientos a los que estamos tan acostumbrados. En cuanto a prestaciones, las cifras de aceleración de 0 a 100 Km./h y velocidad punta eran las mismas que las del 968, pero extraoficialmente se comenta que la disminución de peso conseguía bajar un par de décimas el tiempo de 6.3 segundos en el 0-100. Y si el equipamiento interior nos parecía demasiado espartano, siempre podíamos recurrir a los packs opcionales con diversos elementos de confort que Porsche ofrecía, por si de verdad nos hace falta bajar la ventana pulsando un botón. No obstante la marca, pensando que quizás el coche era un poquito hardcore (y que además a un precio tan ajustado apenas dejaba beneficios), a finales de 1993 lanzó una versión light solo para el mercado británico llamada 968 Sport, que recuperaba los asientos traseros (exclusivamente para niños o masoquistas) y delanteros del 968, más pesados pero cómodos, y parte del equipamiento y aislamiento. Era algo menos ligero que el CS pero retenía la suspensión deportiva, las llantas (aunque ya en color plata) y un precio “competitivo”, bajo los estándares de Porsche, claro.

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Los Recaro, con el respaldo trasero no ajustable. Observar el volante gordito, y que los paneles de puerta son los del 944

La gama 968 no fue lo que se dice un éxito rotundo de ventas para Porsche. Dentro de ella el CS y el Sport sí gozaron de éxito, lo que demostraba que aún había gente capaz de sacrificar equipamiento más o menos innecesario a cambio de un coche más eficaz en conducción deportiva. O, si somos un poco cínicos, que el 968 normal era muy caro y que el personal no quería/podía gastarse tanto dinero. A Porsche en cambio no le hizo demasiada gracia ese éxito porque el CS, con su precio más bajo, dejaba menos margen por cada unidad vendida. El alivio para la marca es que el mismo año de la salida del CS marcó el cambio de rumbo del fabricante, gracias al lanzamiento y éxito del 911/993, una brillante evolución que mejoró algunos aspectos claves del 911 junto con una estética muy acertada. Las ventas de Porsche empezaron a remontar aún más en 1997 con el lanzamiento del Boxster (o 986 si somos pedantes), aunque dos años antes, en 1995, el 968 tras una producción de algo menos de 13.000 unidades (1923 de ellas eran Club Sports), pasó a criar malvas junto con el 928, teniendo ambos el dudoso honor de haber fracasado en sus objetivos.

PUNTUACIÓN “FUTURO CLÁSICO”

-ATRACTIVO: 8

La estética del 968 es la de un coche deportivo clásico, con lo bueno y malo que eso conlleva, pero el CS lleva además llantas pintadas en el color de la carrocería y unas pegatinas de gran tamaño bajo las puertas laterales con la inscripción “Club Sport”, así que es un poco cantoso. Pero sigue siendo un coche muy atractivo, sobre todo entre los que sabemos el coche que es.

-EXCLUSIVIDAD: 9

El 968 no se vendió muy bien a lo largo de los cuatro años de carrera comercial, y aunque el CS fue un relativo éxito, yo solo he visto uno al natural…y fue en unas tandas en circuito. El alto precio del coche (aunque barato para ser un Porsche) y la mala época económica que le cogió hace que ver un CS por la calle sea bastante raro. Muchos han terminado en tandas, aunque sus propietarios los siguen usando con normalidad, siguiendo la vieja dualidad de que “un Porsche vale para correr y para diario”.

-CODICIADO: 7

El 968 tiene el mismo problema del 944: son excelentes coches pero la sombra del 911 es enorme, y hacia él van la mayoría de las miradas. No obstante el que sabe, sabe, y entre un reducido número de aficionados el 968 CS es un coche muy deseable. A pesar de ser el 968 más barato cuando nuevo, hoy día es el que alcanza precios de venta más altos (si exceptuamos el Turbo, claro)

-COMPETENTE: 8

El CS no es el coche más práctico, los asientos son incómodos, no tiene plazas traseras, la insonorización interior es escasa…pero como coche deportivo es mucho más que competente. Aunque la suspensión es firme, es de lo más manejable en carretera que hay, los frenos son típicos de Porsche, y el motor empuja muy bien con sus cuatro cilindros grandes como pucheros.

-DIVERSIÓN: 9

El coche debe conducirse como si fuera una prolongación de sí mismo, y perdona ciertos fallos de conducción, cosa que no puede decirse de otro Porsche que todos sabemos…si el 968 era fantástico en su comportamiento, el CS es aún mejor. La prensa del motor lo consideraba como la referencia entre los deportivos de motor delantero, y es un coche que aún estando de serie no hace el ridículo si lo metes en un circuito, que es lo que suele ocurrir.

-VALOR: 7

Estooo…los CS están empezando a coger cierto precio, desde luego superior al de un 968 convencional, y hay que pararse a pensar si no nos iría mejor con un 968, ponerle la suspensión deportiva, las llantas Turbo Cup, quitarle los asientos traseros si nos sentimos un poco frikis, y por unos 15.000 euros (frente a los 20.000 o más que puede costar un CS) ahorrarnos un buen dinero. Pero entonces no es un CS de verdad…

TOTAL: 48/60 PUNTOS

Como aquí suelo hablar de cacharretes, parece que un Porsche está un poco fuera de lugar. Pero no puedo evitar sentir cierta lástima por el 968, que tiene el sambenito de no ser “el Porsche de verdad”, es decir, el 911. Al menos es más práctico por su mayor maletero, algo más barato de mantener y no intenta matarte cada vez que levantas el pié en pleno apoyo en una curva si entras un poco ligero. Si me toca una primitiva a lo mejor me compro uno.

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Uno de los grandes aciertos de Porsche es también un coche infravalorado

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