NUESTROS COCHES VIEJUNOS: SAAB 900 TURBO (1996)

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Normalmente soy yo el que escribo en este blog, pero hoy el amigo Marco Fernández (el MF, vamos) ha tenido el detalle de enviarme unas bonitas palabras dedicadas a su Saab 900 Turbo de 1996, al que él llama “El Tommy Norlin” (ya lo explicará), que compró allá por 2006. Así que copio y pego aquí su artículo, y de paso tengo una nueva entrada en el blog sin pegar un palo al agua. Flawless victory

SAAB 900 “Tommy Norlin Edition”

Siempre me llamaron la atención los coches desde niño. Juguetes como el tiburón de PAYÁ, la colección de coches en miniatura de Matchbox y sobre todo el Scalextric del que todavía no me he olvidado y aún conservo, me proyectaron a sentir una afición y sobre todo a buscar escusas para disfrutarlos conduciendo.

No soy un gurú del mundo del automóvil ni tampoco ha sido para mí prioritario saberlo todo sobre este extenso campo del conocimiento. Si es verdad que ha habido para mí coches que desde siempre los he admirado aunque la mayoría me moriré sin ni siquiera haberme subido en ellos, todavía menos conducirlos.

“Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido…

…y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario”. (A. Machado)

Cuando estudiaba Arquitectura en los años ´80 todo lo relacionado con el diseño, la tecnología, la creatividad, el buen hacer… se convirtió en prioridad profesional y sobre todo personal. Una manera de entender la vida.

Habían empezado a llamarme la atención esos SAABs de finales de los ´80 y principios de los ´90 que fueron los primeros modelos que se pudieron ver en España de una forma incipiente. El 9000 y sobre todo, el 900, santo y seña de la marca, era un coche que me tenía enganchado. Esa vocación de simpleza, de hacer las cosas según sus propios criterios sin olvidar la funcionalidad, me hizo sentir una gran afinidad por estos coches tan poco previsibles.

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Los 900: creo que el “moderno” es una muy buena actualización de la estética del “clásico”

Una vez introducida y justificada mí pasión y vocación por los SAABs, en el año 2000 me pude permitir comprar mi primer SAAB nuevo (hasta ahora el único que he estrenado) con un doble fin: para trabajar y para disfrutar. De este 9-3 TiD que aún conservo y disfruto con más de 300.000 Kms. ya hablaremos en alguna otra ocasión.

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El coche de batalla: un 9-3 Tid con trescientos y pico mil kilómetros. Aún huele a nuevo

También tuve durante unos pocos años un mítico 900 del año ´91, atmosférico, con varios dueños anteriores y con el que disfruté mucho a pesar de que me decepcionó con demasiadas averías con las que no contaba. Una máquina que me transmitió sensaciones de “Vecchia Signora”. Era como salir a cenar con Silvana Mangano: Única, guapa, racial pero tosca.

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La Mangano: a mí me cogió un poco joven, la verdad

Su fiable motor nunca dejó de rugir pero un problema combinado de suspensión, dirección y amortiguación hizo que dejara de latir su delicado corazón y lo dejé morir. Después de su funeral, con la ayuda y compañía de dos buenos amigos hicimos las veces de matarifes mandando definitivamente sus despojos al “Valhalla” de nuestros amigos de Chaparrejo. “Alone again, naturally”.

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El 900i 16v, o “La Tartanita”, en tiempos más felices

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El “Tommy Norlin”. Obsérvese la similitud de líneas entre ambos

El 900 “Tommy Norlin Edition”

Era el verano de 2006 y me había quedado huérfano de 900. Me quedé con ganas de otro. Y ahí estaba el “Tommy Norlin” esperándome. Ese era el nombre de su primer propietario, de origen Sueco, que lo importó a Chile y posteriormente lo trajo a Sevilla. Todo un periplo. Un 900 de la nueva generación que surgió a finales del año ´93 de la mano maestra de Envall y Hareide que supieron integrar de forma racional e inteligente los conceptos básicos de la marca con las sinergias que habrían de producirse con la compra del 50% del accionariado de SAAB por parte del gigante norteamericano General Motors. En 1998 se transformó (más bien suavizó sus formas) en una nueva versión que pasó a denominarse 9-3 que llegó hasta 2003, año del punto final de esta serie.

Este 900 siempre será considerado como una evolución del modelo anterior, “el auténtico 900”, y ciertamente es así. Ya la rotundidad de las formas están más que matizadas y suavizadas. Determinadas calidades ya dejaron de ser de primera. Muchos puristas no perdonan que compartiera demasiados componentes de origen GM, sobre todo del Opel Vectra, coche denostado como pocos.

Sin embargo, para los que hemos disfrutado los dos 900, hay un brutal salto de calidad, de evolución y sobre todo, de fiabilidad.

Por poner un ejemplo de lo que considero más destacable sin duda es su motor. Brutal. El 2.0T con la gestión Trionic 5 para mí ha sido el canto del cisne de la marca en cuanto a llegar a la excelencia en la gestión de motores turboalimentados, santo y seña de SAAB. Yo creo que puede uno romper cualquier cosa en este coche antes que destrozar este prodigio de la tecnología y buen hacer que es su motor. Yo personalmente me he encargado de exprimirlo en rutas y sobre todo en jornadas de tandas en circuitos llevándolo a sus límites y en ningún momento ha dado el más mínimo síntoma de fatiga. Por desgracia el resto del coche tiene una serie de carencias que impiden disfrutar al 100% del altísimo rendimiento que ofrece. Nadie es perfecto.

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El B204L: 2.0 litros, 16 válvulas, 185 CV (unos cuántos más en realidad), fiable y con un rendimiento cojonudo

Otro aspecto a tener en cuenta es el chasis y el sistema de amortiguación. Herencia de la colaboración con GM, resulta ser muy cómodo para grandes viajes y pasar buenos ratos al volante de forma tranquila y relajada. El problema viene con las ganas que a uno le entran de pisarle porque el coche lo pide y vaya si lo pide. Ahí es donde se ven sus carencias y sobre todo su torpe comportamiento. Yo he percibido en demasiadas ocasiones un excesivo sobreviraje que para nada tenía el excelente chasis del “900 Antecessor”. Una pequeña mejora a considerar puede ser la instalación de una barra estabilizadora trasera de 22 mm. que sin duda atenúa esta carencia pero para nada la elimina completamente. En otro orden de cosas, dicen los “Masters Technicians” que a nadie se le ocurra montar unos amortiguadores que no sean los específicamente recomendados por la marca. Sachs era quien fabricaba los de serie y han funcionado bastante bien para lo que se podía esperar de esta carrocería. Para los más quemados están los Bilstein B6 que dicen que también se comportan bien y no comprometen un mínimo de comodidad. Yo no puedo constatarlo porque aún no los he montado en esta unidad.

Con la caja de cambios tampoco SAAB ha dejado una impronta para el recuerdo. Para una conducción relajada las marchas y su relación es más que correcta. Sin embargo, en mi caso he sufrido en varias ocasiones problemas de desajustes del varillaje con la aparición de las indeseadas holguras que hacen que la conducción no sea agradable. Hay que dedicarle una pequeña inversión a mejorar este aspecto así como el embrague que suele sufrir mucho el par motor que le transmite la poderosa y precisa maquinaria que atesora bajo el capó. También resulta un poco tosco el tacto del pedal de embrague por cable que suele endurecerse por rozamiento.

El 900 monta de serie unos frenos más que suficientes. Los discos delanteros de 288 mm. detienen con bastante solvencia la importante masa de este coche “Made in Trollhättan”. Sólo con una conducción agresiva en circuito la degradación del sistema de frenado es rápida y manifiesta aunque no es traidor porque “avisa” con la suficiente antelación.

Interiores

El aspecto interior del coche para mi es muy bueno y sobre todo transmite ergonomía y funcionalidad. Todo está muy bien pensado y ubicado, al alcance la mano con botones grandes y vistosos.

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Interior de La Tartanita. Todo a mano y ergonómicamente casi perfecto

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Interior del Tommy Norlin. Muy parecido en sus líneas maestras al del 900 clásico, pero lógicamente más completo

Hay una manifiesta mejora con el anterior 900 en cuanto a la posición de la llave de contacto en la consola central sobre una torreta en vez de una parte rehundida donde se acumulaba la suciedad y por tanto acababa entrando ésta en la cerradura.

La posición de las piernas, sobre todo la derecha es perfecta. Recuerdo el molesto roce de la pantorrilla con la afilada consola del anterior 900. En viajes largos empezaba a ser demasiado incómodo.

En este aspecto también goza de buenos materiales y calidad de acabados. Valga como ejemplo el salpicadero que luce como el primer día. No se puede decir lo mismo de los anteriores 900 que sobre todo en climas con calurosos veranos y fuerte radiación solar, prácticamente todos los 900 supervivientes han acabado sucumbiendo y rajándose en varios tramos transversales. El desprendimiento del revestimiento interior del techo es también habitual en zonas de fuerte calor como es nuestra tierra, más acusado en el 900 precedente.

A destacar también la mejora del cuadro de instrumentos, mucho más claro en su lectura y sobre todo su iluminación nocturna.

Puede decirse lo mismo del sistema de aire acondicionado. Para climas extremos como sufrimos en Andalucía, que el AA funcione a la perfección es de obligado cumplimiento. El primer 900 no tenía del todo depurado este sistema, sobre todo el complejo accionamiento hidráulico de trampillas que sin duda quedó definitivamente mejorado en el nuevo 900 incluyendo incluso la opción del climatizador. De los mejores AA que he disfrutado en cualquier coche de los que hasta ahora he tenido.

En cuanto al maletero, sigue siendo como el anterior 900 de grandes dimensiones con una accesibilidad muy buena. En pocos coches como este se puede uno permitir el lujo de llevar por ejemplo a la vez, cuatro ruedas de 17” con sus neumáticos correspondientes. El extra de la bandeja trasera portaobjetos superior es uno de los detalles con los que SAAB solía sorprender a los que no nos quedábamos conformes simplemente con algo bien hecho o funcional.

Exterior

El exterior es un buen ejemplo de la evolución sobre su modelo anterior. Presenta unas formas más afiladas y suavizadas. Ha perdido el icónico capó en forma de concha con abatimiento en dos movimientos sobre el morro. Este modelo es mucho más convencional y menos sofisticado. Lo mismo puede decirse del parabrisas intencionadamente curvo del modelo anterior y la estandarización del nuevo modelo. Los paragolpes están más integrados en la línea del conjunto del coche. Es un hecho que está en línea con la estética de su tiempo y ha perdido la radicalidad y personalidad de formas del anterior 900.

En cuanto a las curiosas y singulares llantas que siempre ha montado SAAB, en este modelo no se quedaron atrás. La preciosas y personales Viking Aero que monta de serie siguen la misma estética que tuvo la marca en los ´80 y primeros ´90 y entiendo que en este aspecto no metieron la tijera en cuanto a reducir costes con respecto a modelos anteriores. Todavía la libertad de creación y diseño parece que no estaban comprometidas por las drásticas reducciones de costes a los que el mundo del automóvil nos tiene tan acostumbrados desde esos años.

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Las llantas Viking son una variante más de las típicas “tres palos” de Saab

Como resumen, aunque se nota que mis opiniones no son para nada imparciales (mi grado de afinidad con SAAB empieza ya a ser un poco enfermizo) si es cierto que estoy ante un gran coche con el que he disfrutado (y espero seguir disfrutando) durante los muchos años y kilómetros que aún me quedan al volante.

Por otro lado, lamentablemente demasiadas circunstancias hacen prever que este modelo no va a pasar a la historia de los automóviles clásicos. Aparentemente no es el SAAB con más ADN de la marca pero si es cierto que es un coche para ser utilizado y disfrutado en multitud de ocasiones. Los pocos propietarios que quedamos al menos nos queda el consuelo de poseer un SAAB potente, ya muy poco visto y todavía menos demandado. “Sign of the times”.

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El Tommy Norlin, en el circuito Ascari de Ronda (Málaga). El dueño se lo pasa de maravilla, los neumáticos delanteros no tanto

Hay otro modelo SAAB que ocupa otra parte importante de mi afición por estos coches que es el 9-3 Aero Cabrio, versión “Turbo Aniversario” de 2.002 pero eso ya será otra historia.

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Y esta es la otra joyita del garage de MF, y con razón

A disfrutarlos.

Marco Fernández

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3 pensamientos en “NUESTROS COCHES VIEJUNOS: SAAB 900 TURBO (1996)

  1. Pingback: SAAB 900 “Tommy Norlin Ed.” (MY96) | SACA

  2. MF

    Gracias Rafael por publicar este humilde relato sobre mis experiencias y disfrute a bordo de los SAABs, en concreto del admirado “Tommy Norlin” del que tu me pusiste en la pista para conseguirlo.

    A ver cuantos coches “viejunos” acaban alcanzando el Olímpo de los clásicos. Como tu, pienso también que van a ser muy pocos.

    Nos vemos.

    MF

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    1. b234r Autor de la entrada

      Gracias a tí, Marco. Tú eres el que me lo ha dado “mascaíto” para publicarlo.
      El Tommy Norlin es un buen coche y estoy seguro que todavía lo podrás exprimir unos cuantos años más.
      Quién le iba a decir la vida que le esperaba cuando lo vimos cubierto de polvo en aquella anónima calle de Sevilla Este…

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